Activística, una Apuesta de Acción Colectiva por la Archivística

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Uno de los grandes retos en Colombia es el ejercicio del control social en los asuntos del Estado, la ausencia de control fomenta la corrupción y la falta de transparencia en las acciones institucionales de los gobiernos. Esto es aprovechado por instituciones privadas, jurídicas y naturales, para no rendir cuentas, lo cual obliga muchas veces  al uso de mecanismos jurídicos extremos para tutelar los derechos de los ciudadanos.  

En este escenario de luces y opacidades, surge Activística como una apuesta de activismo por la archivística, no para sustituir acciones y organizaciones actuales, sino para coadyuvar en los fines esenciales.

Ignacio Epinayu Pushaina

Las bibliotecas implementaron desde el final del siglo pasado sus políticas de estantería abierta, mientras que los archivos han sido más conservacionistas y excesivamente burocráticos en la gestión de sus recursos de información, lo que ha generado una especie de desencuentro entre los archivos y los ciudadanos en el ejercicio de los derechos y el disfrute de la riqueza cultural de la Nación.

A nivel profesional se perciben dos escenarios: por un lado los profesionales de información sienten que están siendo desplazados de sus cargos y empleos naturales por profesionales de otras disciplinas o perciben que no son tenidos en cuenta en las grandes conversaciones sobre archivos e información; por otro lado, a lo largo y ancho del país existen experiencias positivas y alentadoras que requieren ser visibilizadas para inspirar a los colegas e instituciones que gestionan información. 

A nivel de organización colectiva, la constitución política de Colombia de 1991, ese instrumento jurídico que nació con la inspiración de un diálogo social y reconciliación, garantiza en su artículo treinta y ocho “el derecho de libre asociación para el desarrollo de las distintas actividades que las personas realizan en sociedad.”, que permite la asociación formal o no-formal de los interesados en algún asunto específico del desarrollo social, cultural, político o económico de la nación.

Por su parte el Concejo Internacional de Archivos, órgano de la UNESCO, promulgo en 1996 el código de ética del archivista, y en el numeral 6 de la declaración establece que los archivistas “promoverán el acceso más amplio posible a los archivos y proporcionarán un servicio imparcial a todos los usuarios”, mientras que el numeral 7 establece que el archivista “respetarán tanto el acceso como la privacidad, actuando dentro los límites impuestos por la legislación vigente”, manteniendo de esta manera las condiciones de acceso, transparencia y uso de la información. 

En este escenario de luces y opacidades, surge Activística como una apuesta de activismo por la archivística, no para sustituir acciones y organizaciones actuales, sino para coadyuvar en los fines esenciales de: i) Producir y divulgar conocimiento en información y documentación, ii) Mostrar al país y al mundo las buenas prácticas e iniciativas en materia de información y documentación; iii) Hacer control social a las acciones institucionales e individuales que afecten la transparencia, acceso, ejercicio de derechos y el patrimonio cultural, con relación a los archivos y la información.    

Con relación al conocimiento Activística promoverá y alentará a amigos y colegas para que plasmen sus reflexiones e inquietudes en escritos que serán de interés para nuestros lectores, llenando ese espacio donde la información es ocupado por escuetos mandatos normativos que instrumentalizan la actividad archivística en los tiempos actuales; frente a la visibilización de buenas prácticas e iniciativas se busca incentivar y premiar simbólicamente a los colegas e instituciones que han hecho de sus iniciativas algo más allá de la realización de las tareas rutinarias que obligan las normas vigentes.

Respecto a la veeduría y control social, éstas son acciones urgentes en el país, son el contrapeso a las actuaciones unilaterales de quienes gobiernan muchas veces de manera impune en nombre de todos, y que se constituyen en el germen de los regímenes totalitarios aunque formalmente se muestren como democráticos. La tarea de actuar de manera transparente es un deber del Estado, sus instituciones y funcionarios de gobierno, ejercer los derechos es lo mínimo que debe garantizarse para darles a las personas la condición de ciudadanos; en ambos casos los archivos y la información deben ser la evidencia para que las dos condiciones se cumplan, y los colectivos de profesionales deben velar porque el goce de los derechos y la acción de transparencia se cumplan.

Con estas acciones por la archivística se otorgará a los trabajadores y profesionales de la información, no solo el reconocimiento a una actividad, sino también un espacio de participación en la consolidación del Estado Social de Derecho, realzando la actividad profesional como un engranaje funcionamiento del Estado y de la sociedad misma.

La discusión sobre el ejercicio digno y ético de la profesión, el posicionamiento de la profesión en los debates nacionales, la producción de información de interés para todos, y el esfuerzo por hacer de la información un derecho fundamental, deberán ser parte de Activística, un colectivo construido desde los afectos. 

Referencias bibliográficas
 
Colombia. (1991). Constitución Política de Colombia. Bogotá, Colombia. Recuperado de https://www.constitucioncolombia.com/titulo-2/capitulo-1/articulo-38
 
Consejo Internacional de Archivos. (1996). Código de ética profesional del archivista. Beijing, China. ICA. Recuperado de https://www.ica.org/sites/default/files/ICA_1996-09-06_code%20of%20ethics_ES.pdf
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