#ConversatoriosActivisticos – Fernando Hernández el Poder de la Virtualidad en la Formación de Profesionales de Información al Servicio del país.

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Relatoría de la entrevista realizada con el profesor Fernando Hernández García el 22 de septiembre de 2020, en el marco de los #ConversatoriosActivísticos “El profesional de la información: una mirada desde la academia y la experiencia”. 

El maestro Fernando fue uno de los pioneros de la estrategia de educación abierta y a distancia, iniciada en los tiempos del gobierno de Belisario Betancur, hasta convertirse en director del programa CIDBA y decano de la Universidad de la Universidad del Quindío. Los anfitriones de esta importante entrevista fueron Ignacio Epinayu y Liliana López Garzón. 

La iniciativa de la carrera fue impulsada por la bibliotecóloga Martha Elena Medina y profesionales en ciencias de la información en 1983. En 1986 se aprobó la carrera en  modalidad abierta y a distancia, sin embargo fue el terremoto de 1999 en Armenia lo que  impulsó y condicionó para pensar de manera diferente el desarrollo de la carrera, mediante la virtualización. En 2004, por vencimiento del director de ese entonces, el maestro Fernando asumió la dirección del programa, que duró hasta por 15 años. En 2005 eran 40 estudiantes de la costa, los santanderes y Bogotá, el reto era de la educación a distancia con textos instruccionales a la virtualidad donde el docente generaba los contenidos.

Con la idea de la virtualidad se buscaba conectar a todo el territorio nacional, según la última cartografía, en 2019 siendo decano de Ciencias Humanas y Bellas Artes, dio un paso al costado para que lo asumieran nuevas caras. Con la Ley 30 se plantea un modelo de regionalización de la educación, la Universidad del Quindío mediante los CREAD buscaba tener mayor presencia en el país, como en Risaralda, Tolima, Caldas, Valle, especialmente en las universidades UIS, Tolima, UPTC, mediante convenios que se cerraron en el año 2000. 

Ante la creciente demanda de formación, se planteó la posibilidad de llegar hasta donde la educación abierta y a distancia no había podido llegar, llegando incluso a mas de mil estudiantes, la mayoría de los estudiantes eran de la zona central del país: Bogotá, Cundinamarca, Casanare, Boyacá, incluso de la costa atlántica. Por fuera de Colombia, hay estudiantes de Ecuador, Brasil, Panamá, España y estudiantes latinos en Vietnam y Estados Unidos.

El aporte académico del programa radica no en formar archivistas o bibliotecólogos, sino profesionales en Ciencias de la Información, es decir la formación en las epistemologías de las ciencias de la información, que el estudiante fuera un científico de la información, de manera que esas epistemologías se aplicaran en el quehacer, entendiendo la biblioteca y el archivo como lo que son: unidades de información. Sin embargo los egresados escogen la archivística, tal vez por el interés de lucro. Adicionalmente, Colombia es un país muy difícil en términos del tratamiento de la información, es un país supremamente desorganizado en materia de archivos e información. 

Otro cambio es la figura del tutor a docente en la educación virtual, debido a que el acto educativo se hace entre el docente y el estudiante, mediante un diálogo asincrónico entre la autonomía del estudiante para aprender y que fuera significativo para ambos, alejándose de los modelos instruccionales. 

El aporte del programa, en términos del aporte de la academia, en todo el territorio nacional, especialmente en el sector público, la demanda de profesionales es muy alta y el número de profesionales egresados son muy poco, y el ejercicio de mitad de carrera en adelante es como mejorar los procesos documentales en la organización donde laboran. 

En cuanto a las necesidades del país y los planes de estudio de la universidad, al estudiante le dan las bases para que se entienda la esencia de la información, mas allá del soporte de la información o las tendencias que se van generando en torno a la información. Respecto al sello del egresado de la Universidad del Quindío, es una apropiación que el estudiante y el egresado deben valorar, adicionalmente se reconocen mediante la virtualidad, al incorporarlo en su vida. Este éxito fue reconocido por la Sociedad Colombiana de Archivistas que le otorgó el premio Jorge Palacios Preciado al programa CIDBA.

Las líneas de investigación y las tesis de pregrado, hacen referencia a la i) gestión de información, donde caben la archivística, la bibliotecología, museología, y ii) formación y promoción lectora. En el programa CIDBA hay tres modalidades de grado: 1) Trabajo investigativo; 2. Monografía, y 3. Trabajo de aplicación en una situación real. La dificultad de hacer uso de los trabajos de grado radica en los derechos de autor de los trabajos y el riesgo de plagio, lo cual ha hecho que los trabajos no sean conocidos por la comunidad académica.

La mayor parte de los trabajos de archivística están dados en tablas de retención, historias laborales y reglamentos de archivo, mientras que en el tema lector hay temas mas interesantes. La tarea pendientes es el reconocimiento interno de la universidad al programa CIDBA, en segundo lugar se requiere más capacidad de infraestructura para mejorar la calidad de la formación.

Respecto a la educación virtual y la virtualización con relación al COVID19, “El tiempo de la pandemia es el tiempo de la pandemia, no el tiempo de la improvisación”, se hace una crítica a la improvisación de muchas instituciones para atender los temas urgentes que trajo la pandemia, se debe planear mejor las actividades porque de lo contrario se perdería el tiempo de la pandemia y el tiempo de la planeación.

Finalmente, reconoce que los contenidos temáticos de las carreras de ciencias de la información deben ser muy propios de cada institución, pero con materias y contenidos en común que permitan el intercambio de experiencias.

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#ConversatoriosActivisticos – Mariela Álvarez Rodríguez, Representación Académica Nacional e Internacional de la Archivística Colombiana.

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